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La Coctelera

Aqueronte

No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.

30 Agosto 2005

Corazón

Confieso que estoy algo preocupado. Nunca se me ha roto el corazón, ni se me ha puesto el corazón en un puño, ni se me ha subido el corazón a la garganta, ni me ha saltado el corazón en el pecho. Nunca me ha dado un vuelco el corazón. No he tenido jamás corazonadas ni he abierto mi corazón a nadie; no he afirmado nada con el corazón en la mano ni con la mano en el corazón. No he hecho nunca de tripas corazón, no tengo un corazón de oro ni uno de piedra. Nunca he amado de todo corazón... Lo que sí noto es que mi corazón late, reparte la sangre por el cuerpo y hace mucho ruido. ¿Es suficiente?

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

eleremita

eleremita dijo

si no te quieres quemar... (o llevas un traje de amianto) pues no, no lo es...

30 Agosto 2005 | 06:22 PM

luchi

luchi dijo

que pesar!
no has vivido....
ahora:
INTENTALO!
no eres una maquina!!!
la vida hay que gastarsela con los sentimientos,las sensaciones y el corazon!!!!
un abrazo y que Dios te bendiga

30 Agosto 2005 | 06:42 PM

mo24590

mo24590 dijo

Aqueronte... es suficiente, si. Con que Sientas cómo llega la sangre a cada uno de tus miembros a mi me Vale... para arrancártelo como hicieron Conmigo...jajaja!!!

30 Agosto 2005 | 10:23 PM

El reparador

El reparador dijo

Estás preocupado? (es un buen comienzo)
Muy buen texto.
Saludos.

31 Agosto 2005 | 06:38 AM

Hel Taranis

Hel Taranis dijo

como habria dicho becquer: dices que tienes corazon y lo dices porque sientes sus latidos, eso no es corazon, es una maquina que al compas que se mueve, hace ruido....

12 Septiembre 2005 | 07:06 AM

Ada

Ada dijo

Aqueronte....buena reflexión...aunque a mi además de "bombear" me funciona y me hace "sentir" profusamente....
Esta fábula de Juan Bonilla, paisano mio, cuando la leí me encantó....
La aportó como otra "visión"..
Salud.
FÁBULA DEL RATÓN Y LA JIRAFA
Las jirafas tienen el cerebro a tres metros del corazón. Separan los sentimientos de los pensamientos por razones de altura. Los ratones, sin embargo, son pequeñitos y escurridizos. Tienen el corazón y la cabeza tan cerca, tan cerca, que es difícil distinguirlos. Los ratones nunca saben si piensan lo que sienten o sienten lo que piensan, pero no se interesan por las ecuaciones. Aparecen y desaparecen por arte de magia y de sangre que nunca se sabe dónde está. Arriba o abajo. En el latido o en el calambrillo exacto de alguna neurona loca. Allí encierran paisajes azules como los bosques que hay al norte de esta isla y que todos olvidamos en nuestras vidas de jirafas cuellilargas y pensantes. El corazón de las jirafas pesa doce kilos y medio BOM BOM BOM. Pero los ratones tienen corazones ligeros tictac tictac para que no les pese ir de un sitio para otro apresuradamente, ni bombear las emociones tan rápido que se escapen siempre de las razones y la sensatez. El cerebro de las jirafas se siente tan solo que ha olvidado ordenar sonrisas. Pero el ratón sonríe porque se sabe siempre tan acompañado por un latido levadizo que le lleva de la mano al recuerdo de los bosques de los que procede. Y por eso no tiene que agachar la cabeza para acercársela al corazón.
Juan Bonilla.

15 Mayo 2006 | 06:59 PM

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Mi nombre es Jorge pero el pseudónimo de aqueronte me persigue por estos mundos. No me acuerdo a qué me dedico ni qué soy ahora mismo. Jorge o aqueronte, esos son los únicos datos seguros.

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