Mi triste vida sedienta
Estoy sediento hoy, y mi sed siempre ha sido caprichosa. Sé que existen muchas aguas y fuentes. Algunas las he probado pero no he bebido de todas. Sé que existen aguas dulces, azuladas y puras. Las hay turbias, irascibles y amargas. Y presiento que también las hay que son imposibles de describir.
Mi sed, impredecible como es, me sorprende a sólas o en compañía, pensando en algo o sin hacerlo, y me obliga a recorrer valles, subir montañas o atravesar desiertos. Nada es obstáculo cuando mi sed quiere encontrar un sitio nuevo de donde beber. Y así he renacido con algunas aguas, pero también me he envenenado. Me he purificado a veces y otras me he ensuciado tanto que ahora no puedo deshacerme de esas manchas.
Pero así pasaré los días, buscando aguas que me empapen y me alegren, a ratos, mi triste vida sedienta.


locaporlaluna dijo
es el precio a pagar por venir a la Tierra, planeta mayoritariamente acuoso.
También es el precio del poeta, los versos cuestan sangre, sudor y lágrimas, todos ellos con componente líquido.
Lo único bueno es que la sed es pasajera y que nos avisa que debemos BEBER para no morir.
Sigo bebiendo buena lectura, por aquí
saludos
2 Noviembre 2005 | 02:25 AM