Y uno aprende, por Jorge Luis Borges
Hoy me apetece recordar este archiconocido texto atribuído a Jorge Luis Borges. Cada vez que lo leo consigue animarme el día. No hagan caso, cosas mías.
Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma.
Y uno aprende
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad.
Y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas.
Y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes...
Y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así es que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
uno aprende y aprende...
Y con cada día uno aprende...




jotatrujillo dijo
La soledad siempre es triste, aunque esté envuelta en bellas palabras.
Afortunadamente, los besos no son contratos, pero yo no sabría vivir sin el que recibo cada mañana.
Un abrazo.
9 Febrero 2007 | 12:45 PM