Una noche
Sucedió que sus manos frías se tibiaron con el calor de las de él y que ambos dispersaron a golpe de besos las nieblas que se antojaban perennes. El sudor limpió sus memorias doloridas por la herrumbre del fracaso sin culpables y las caricias se erigieron como únicas abogadas del juicio de la conciencia. Ambos entonaron al unísono la canción de las segundas oportunidades, ambos corazones gritaron de euforia al recobrar la vista perdida, ambas almas lloraron de alegría al saber que existían.
La noche seguía avanzando y con ella el estrépito de los consejos rotos que ya no tenían razón, avanzaba la noche junto al fulgor de sus fortalezas ardiendo, avanzaba la noche con la esperanza de que la mañana despertase a una nueva novela y no a dos tristes poemas.





Ada dijo
.....bello, pero no creo en segundas oportunidades....o quizás sea temor a volver a iniciar la batalla...
Salud Aqueronte.
24 Febrero 2007 | 11:48 PM