¿Una disculpa? Quizás
Y el tiempo camina aunque no lo mires. Mírame a mí: ayer persiguiendo estrellas y hoy huyendo de ellas. Lo cierto es que llevo un tiempo de mudanzas en todos los sentidos y ,paradojas de la vida, me siento más estable que nunca, con no muchas preocupaciones cotidianas y con los dilemas existenciales perdidos en algún rincón de la nueva casa.
Y el tiempo camina aunque no lo mires, ya te digo. Mirame ayer sumido en un pensamiento cíclico de tristezas andantes, de bofetones de reloj despertador, de visiones del futuro sin gafas de lejos. Era carne de poeta, de proesía, de blog narcisista. Era de una creatividad, si me permiten, otoñal, grisácea, sí, pero era creativo. Y ahora la calma en apariencia, la rutina de los lunes, el amor correspondido y demás vacas sagradas se están comiendo, a eso de las tres de la tarde, las ganas de quejarse, de gritar a mi manera, de creerme digno de un lector.
Y el tiempo camina aunque no lo mires. Si no, mira cuantas letras guarda este sitio: delirios de grandeza, recuerdos que quemaban como despechos o simples ensayos de trovador sin oficio. Y ¿ahora?, yo ya no sé definirlo, pero si a algo se le parece es a un diario de mesilla de noche, a una pared de ciudad, donde el día menos esperado, aparece una pintada.




desde-mi-cueva dijo
Pasaba a visitarte, es un blog cálido y refrescante.
Un saludo
28 Septiembre 2008 | 03:49 PM